17.

El bosque se había puesto mucho más espeso, y Claudio se había tenido que bajar del lomo de Axel antes de que una enredadera lo ahorcara. Habían caminado entre charlas genéricas y largos silencios, y se habían detenido a almorzar un conejo enorme que Axel aplastó con una de sus patas casi por accidente.

—Comienzo a perderle el asco a la carne asada sin condimentos —les dijo Claudio mientras se picaba los dientes con una ramita que había encontrado. Axel no había querido comer, y Myra sentía en
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