29| Itsac Guerrero.
Val tomó una silla que había en una esquina y la arrastró hasta el centro de la sala, nadie la había invitado a sentarse, pero había dejado a los hombres tan enmudecidos que ninguno habló en un minuto largo.
— ¿Y por qué vienes con nosotros? — preguntó Itsac — si lo que dices es verdad, puedes reclamar lo que te pertenece todo legalmente, o algo así.
— Por que necesito protección… un hombre me compró como si fuera un objeto, un tal siervo yo no sé qué…
— Siervo Landero — completó Toro — es un