28| Socios.
Val esperó en la acera, tenía el cuerpo entumecido por el frío y el estómago vacío. Ya no tenia ni un solo centavo encima y no había comida nada de nada en todo el día.
Se sentía tan perdida como la noche en que Gael la encontró en la acera frente a la casa de los Vadell, estaba abandonada, sin nada, asustada y enojada.
Las palabra de Gael le golpearon el alma con tanta fuerza que todo a su alrededor se veía oscuro y derrumbado.
— Yo también te amo — murmuró al viento — pero esto no puede ser