59| Una venganza del corazón.
El resto del entierro sucedió en un silencio abrumador, cada quien perdido en sus propios pensamientos, observando cómo los hombres paraban la tierra hasta que el ataúd quedó completamente cubierto. Eva dejó una corona de flores sobre el montículo de tierra y los pocos visitantes comenzaron a alejarse poco a poco.
— Entonces nos veremos cuanto antes — le dijo Salma a Val.
— Haremos la prueba de ADN esta misma semana — la mujer se fue y Val logró ver en la pareja una especie de luz, un brillo