61| La venganza. Parte dos.
Val vio como Itsac corrió en todas direcciones, presionando varias combinaciones de números en los teclados y pasando de una pantalla a la otra con la cara pálida y los labios apretados.
— ¡Toro! — lo llamó, pero el radio solo envió estática del otro lado.
Val no imaginó la desesperación que debía tener Itsac, Toro era casi como un padre para él y Val pensó que nadie debería perder dos padres en una sola vida.
La pantalla estaba naranja, la explosión había dejado una mancha de calor tan gran