El avión aterrizó en Lisboa poco después del amanecer.
Desde la ventana, Valeria observó la ciudad extendiéndose frente a ellos. Los edificios claros, el río brillante bajo la luz de la mañana y las calles empinadas parecían tranquilas… demasiado tranquilas para todo lo que estaba ocurriendo.
Pero sabía que la calma era solo una ilusión.
Porque en algún lugar de esa ciudad se encontraba Mateo Rivas.
Un hombre que había trabajado para el Consejo del Círculo… y que había sobrevivido.
Cuando salie