La tarjeta negra seguía en la mano de Valeria.
El símbolo del Consejo del Círculo brillaba bajo la luz amarilla del poste.
Tres días.
Ese era el tiempo que le habían dado.
Tres días para decidir si se unía a ellos… o se convertía en su enemiga.
Adrián rompió el silencio.
—Tenemos que salir de Madrid.
Santiago asintió inmediatamente.
—Cuanto antes.
Valeria seguía mirando la tarjeta.
—No servirá de nada.
Los tres la miraron.
—¿Por qué dices eso? —preguntó Sofía.
Valeria levantó la mirada.
—Si el