Irina se encontraba forcejeando buscando la manera de liberarse, sus movimientos eran bruscos, pero no logró ningún efecto, su cuerpo temblaba y el llanto no se detenía.
—¡Suéltame!, te exijo que me sueltes —le gritó Irina con fuerza y enojo—. No soy tu propiedad, si mi padre te aseguró que sería tuya pues se ha equivocado —Irina llevó la mirada hasta donde se encontraba su padre y negó moviendo su cabeza.
»Soy una mujer libre, ya es suficiente con que mi vida dependa de Dmitriy, como para qu