Al salir de aquella habitación Irina se sorprendió al observar que toda la propiedad se encontraba decorada para la ocasión; al llegar a la sala, sus ojos se abrieron de golpe, en medio de ella se encontraba un espléndido vestido, con la cola larga como un día lo soño.
—Adelante, no los haga esperar —ordenó aquella mujer gruñona.
Irina respiró con fuerza buscando tranquilidad, escapatoria no tenía, así que se acercó a los modistas con la cara triste; en la mirada se podía notar el desespero y