El probador de la boutique parecía haberse quedado sin aire.
Marianne sintió el calor de los labios de Daniel, una descarga eléctrica que amenazaba con derretir los muros de hielo que ella misma había construido alrededor de su corazón.
Por un segundo eterno, sus ojos se cerraron y su cuerpo buscó la cercanía de aquel hombre que alguna vez fue su mundo entero.
Pero entonces, el recuerdo de la humillación, del abandono y de las noches que pasó llorando sola mientras su vientre crecía, la golpeó c