Rosanne se enteró de la muerte de Carlos y de Yara en una mañana silenciosa, de esas que parecen anunciar desgracias antes incluso de que las palabras lleguen. La noticia le fue comunicada con cuidado, como si quien hablaba temiera que la verdad pudiera quebrarla en dos.
Sin embargo, Rosanne permaneció en silencio, con el rostro sereno, aunque por dentro una oleada de emociones se agitaba sin control.
No pudo evitar lamentarse por ellos.
Carlos había sido parte de una historia que, aunque doloro