Capítulo: Llámame cuando mueras.
Marianne abrió los ojos lentamente, como si despertara desde el fondo de un sueño espeso y sin forma. Durante un instante no supo dónde estaba.
La habitación era blanca, demasiado blanca, iluminada por una luz fría que le lastimaba la vista. El sonido constante de un monitor rompía el silencio con un pitido regular que no reconocía. Su mente estaba en blanco, completamente vacía, como si alguien hubiera borrado de golpe sus recuerdos.
Intentó incorporarse por reflejo, pero un mareo violento la o