Zacarías se fue sin mirar atrás.
El sonido de la puerta al cerrarse fue seco, definitivo, como un disparo que marcaba el final de algo que ya venía muriendo desde hacía tiempo. Para él, marcharse fue un acto desesperado de supervivencia, una forma torpe de salvarse del infierno que ahora representaba ella.
Para Gala, en cambio, aquel ruido fue el anuncio del fin del mundo.
Apenas los pasos de Zacarías se perdieron en el pasillo, algo dentro de ella se quebró sin posibilidad de reparación.
Gala e