Remordimientos. Parte 1.
Narra Henri:
La puerta de la camioneta se cerró con un chasquido metálico, un sonido seco que me trajo de vuelta a la realidad.
Afuera, el sol del mediodía seguía iluminando el jardín como si no acabara de presenciar el desmoronamiento de mi mundo. A mi lado, el cuero negro del asiento se sentía gélido, a pesar del calor sofocante de la tarde. Vicenzo Moreau, sentado junto a mí, ajustaba su chaqueta con esa parsimonia propia de quien cree que el mundo se mueve al ritmo de sus deseos. Yo, en cam