Obsesión.
Narra Vincent:
Un rugido sordo y constante vibraba en la base de mi cráneo; una exigencia salvaje que no me daba tregua ni un solo segundo del día. Era mi lobo interior, mi bestia.
Desde el maldito momento en que Camille cruzó la frontera hacia su exilio, mi bestia no había dejado de arañar las paredes de mi consciencia, aullando, reclamando, exigiendo a Camille como su verdadera y única luna. No le importaba la política, no le importaba el linaje y mucho menos le importaba la farsa que yo inte