Miedos.
Narra Camille:
El calor de los fogones y el aroma a caldo de res con verduras, eran lo único que lograba mantenerme anclada a la realidad en medio de aquella inmensa cocina. Mis manos, aún un poco temblorosas por los eventos recientes, picaban las hortalizas con un ritmo mecánico; nadie me había pedido que estuviera allí, las sirvientas de la mansión del Alfa Raphael Roshan me habían mirado con una mezcla de sorpresa e incertidumbre cuando entré, pues sabía muy bien que Raphael me había instala