Lo que me llama. Parte 1.
Narra Camille:
El eco de los gritos seguía resonando en mi mente como una sinfonía de horror que no se apagaba al despertar.
Aún podía sentir el calor abrasador de aquel fuego, pero, más que el incendio, era el rostro de Juliette lo que me mantenía en un estado de alerta perpetua; esa apariencia deforme y monstruosa que me estremeció hasta los huesos.
No fue una pesadilla común; había sido una visión. Lo supe por cómo la piel se le desprendía, por la forma en que los huesos se revelaban como un