El sueño de un mañana. Parte 2.
—¿Hijos? —repetí, mi voz apenas un murmullo. — ¿Has pensado en hijos? — cuestioné, pues ni en mis aventurados sueños, pensé en obligar a Camille en convertirse en madre, pues ese era el destino que le habían impuesto desde el principio.
Camille me miró, y su expresión se suavizó, desbordando una ternura que me dejó desarmado.
—No sé qué nos depare el futuro, Raphael. No sé cuánto tiempo tenemos. Pero si la vida nos regala pequeñas vidas nacidas de nosotros dos... si eso sucede, entonces seré la