La loba, su sangre.
Narra Raphael:
El traqueteo de la camioneta, que quizás en antaño me habría parecido en un ritmo monótono y relajante, hoy se sentía como el golpeteo incesante de un tambor de guerra en mi cabeza. El viaje de regreso desde los territorios Moreau hacia el corazón de mis tierras, el territorio Roshan, era un camino que mis guardias recorrían con una vigilancia extrema.
Cada sombra, cada movimiento en el bosque, se sentía como una amenaza latente. Pero mi mente no estaba en los árboles, ni en las