Todo lo de ella: mío.
Narra Juliette:
Mi corazón golpeaba fuerte dentro de mi pecho, preso de una rabia que no lograba contener.
El aire en los pasillos de la mansión Moreau aún conservaba el rastro de la presencia de Camille; un aroma a flores frescas y a esa seguridad insultante que emanaba de ella. Apreté mis manos contra la tela de mi vestido de luto con tanta fuerza que mis uñas se clavaron en la carne rompiendo el encaje.
Mi rabia, tan atroz como una criatura viva y hambrienta, trepaba por mi garganta, asfixiá