Humillación.
—No te atreverías. — me respondió, pero yo clavé mas aquel cuchillo en mi cuello.
En ese momento, Raphael Lambert quiso acercarse.
—Está bien. —dijo mi padre con voz ronca. — Juliette Auclair, mi segunda hija, se unirá a Vincent Moreau esta noche como su luna. El pacto se cumplirá. —
Un aplauso tímido y aliviado se extendió entre los invitados. Pero mi padre no había terminado.
—Sin embargo. —continuó, señalándome con el dedo. — Camille Auclair ha desobedecido a su alfa y a su padre. Por eso, d