El secuestro de Camille.
Narra Camille:
El leve temblor con el que me había quedado dormida, no era el preludio de un descanso apacible; era el aviso sordo de una catástrofe que se gestaba en las entrañas de la tierra.
En cuestión de segundos, la vibración sutil se transformó en un sacudón violento y desmedido. Los cimientos de la mansión crujieron con un estruendo metálico, los cuadros oscilaron violentamente en las paredes y los objetos sobre la mesita de noche cayeron al suelo haciéndose añicos. Me incorporé de go