Las cenizas de un reino de mentiras.
Narra Juliette:
El aire en el salón principal de la mansión Moreau estaba impregnado del hedor pesado de las flores marchitas, el incienso rancio y la desesperación contenida de decenas de lobos que guardaban silencio frente al féretro. Las pesadas puertas de roble crujieron al abrirse, y una corriente de aire frío barrió el suelo de piedra.
Alcé la barbilla, ajustando con precisión milimétrica el espeso velo negro que cubría mi rostro, el mismo que ocultaba la lenta, repugnante y desesperante