El pacto.
Narra Vincent:
El aire en la cripta subterránea se sentía pesado, cargado con una estática invisible que erizaba la piel y hacía que el aliento se condensara en finas volutas blancas frente a nuestros rostros. Frente a nosotros, el imponente monolito de piedra negra, el sello ancestral que guardaba el exilio de los Otros, parecía latir con un pulso propio, oscuro y hambriento.
Me detuve a pocos pasos de la roca, con los puños apretados y la respiración entrecortada. A mi espalda, Wilder se habí