Cap. 24
Pov Lilian
Su mirada permanece fija en mí; parece calcular cuántas mentiras hay en mis palabras antes de pensar en disparar. No parece tener intención alguna de bajar el arma.
—¿Eso es todo?... ¿Tu única excusa es que quieres irte? — pregunta con evidente incredulidad en su voz.
Mi corazón late demasiado rápido; siento como si no respirara — como si no pudiera —. Estoy asustada; tener un arma apuntándome no es una experiencia agradable.
—Sí. Alonso me secuestró, me tiene en contra de mi voluntad — sentencio, esperando — deseando — que me crea.
Su reacción es la esperada: solo hace una mueca de risa, pero sonríe con gracia; parece que simplemente se niega a creer mis palabras. Ni siquiera parece creer que eso pudo pasar.
—¿De verdad quieres que crea que Alonso te tiene aquí llena de lujos, vestidos que obviamente cuestan más que un carro y, aun así, estás secuestrada? — la incredulidad en su voz se llena de auténtica burla —. Perdón, pero eso no lo creo, necesitas otra excusa. Una más