Cap. 22
Pov Lilian
Camino por los pasillos de la mansión, todos están extrañamente silenciosos, aunque ningún pasillo está vacío. Las sirvientas van de un lugar a otro y los guardias de las puertas permanecen en su sitio y, como ya es costumbre, todos me ignoran por completo. Tampoco es como que busque hablarles, no me arriesgaré a perder.
Aun así, el interior de la mansión tiene un ambiente silencioso y forzado; nadie parece tener buena cara. Observo a un par de los hombres de Alonso con moretones morados muy recientes.
“¿Un enfrentamiento?” pienso en cuanto paso al lado de ellos.
Al observar bien sus cuerpos, algunos tienen heridas recientes en su cuerpo; parecen pequeños arañazos, pero hay un guardia en particular que llama por completo mi atención. Tiene una venda en la oreja derecha, pero la venda tiene algo de sangre en ella.
En cuanto me mira, salgo corriendo. Girando a la derecha, entro en la primera puerta que encuentro. El lugar es amplio y está lleno de cosas con mantas encima, una