El punto de vista de Elena
El choque de nuestras bocas no fue un reencuentro. Fue una detonación.
En el momento en que los labios de Mason chocaron contra los míos, los últimos catorce días de agonía, aislamiento y anhelo desesperado simplemente se quemaron.
No hubo vacilación, ni un suave acercamiento a la realidad del otro. Fue violento. Tenía hambre. Fue la colisión frenética y primaria de dos personas que habían pensado que iban a morir de hambre en la oscuridad.
Le rodeé el cuello con los