Punto de vista de Elena
Mason no soltó mi muñeca. Cerró los ojos con fuerza, apretando la mandíbula con tal intensidad que pensé que se le romperían los dientes. Un temblor violento y visible recorrió su enorme cuerpo. Necesitó hasta la última gota de su legendaria e inquebrantable fuerza de voluntad para echar las caderas hacia atrás, rompiendo la agonizante y perfecta fricción entre nosotros.
Lentamente, sus manos se movieron de mis muslos a mi cintura. Con delicadeza, casi con reverencia, me