Punto de vista de Elena
Al principio, mientras miraba a escondidas, no veía nada porque el pasillo se veía distorsionado por la lente ojo de pez. Más tarde, la imagen se fue enfocando poco a poco y pude distinguir dos siluetas.
Apreté la sartén con más fuerza, con el corazón a mil por hora.
Entonces, una de las siluetas se movió y vi un destello morado.
Una flor.
Un sombrero.
Parpadeé con fuerza ante lo que estaba viendo.
Eran ellos.
Arthur y Martha.
Estaban justo delante de la puerta contigua