Capítulo 48. Gestos de burla.
Elena entró del brazo de Jacob Pierce a la mansión de Miles Royce. Apenas cruzó el umbral del salón principal, sintió el peso de las miradas caer sobre ella.
No era una entrada discreta, pero es que nada en esa casa lo era. El salón había sido decorado para impresionar. Espejos altos y pulidos hasta el exceso se diseminaban por los rincones reflejando luces cálidas y figuras elegantes desde todos los ángulos posibles.
Candelabros de cristal colgaban del techo, multiplicándose hasta el infinito