Capítulo 125. Y fueron felices para siempre…
La boda se realizó de una forma discreta en un club al aire libre y rodeados de los amigos más cercanos.
Adrian y Elena se dieron el sí acompañados por sus hijos, viendo sus sonrisas y embargados por su alegría. Nadie estaba más feliz con ese enlace que los trillizos, sus vidas habían cambiado para bien y con ese matrimonio la felicidad quedaba asegurada.
Ya no estaban solos, aislados y acorralados, eran niños sanos, seguros de sí mismos y dueños de su propio destino.
—¿Quién hará de árbitro? —