98. Vida por vida.
No era la primera vez que Arturo estaba en esa situación de vida o muerte, por un arma apuntando su cabeza. Por eso no perdió la compostura. Cualquier persona en una situación como esa hubiese perdido un poco la fuerza; Arturo tal vez no podría juzgar a nadie por ello. La mayoría de las personas era así: se paralizaban ante el miedo, el terror los inmovilizaba como arenas movedizas.
Pero no a él. A él le pasaba todo lo contrario. El miedo lo impulsaba, la adrenalina lo convertía en una máquina