37. Palabras sin sentido.
Tuve que pedir un taxi porque, extrañamente, me sentía demasiado cansada para ver en mi celular la dirección y usar el metro. Porque tenía ganas de hacerlo, tenía ganas de viajar en el metro y pensar durante ese trayecto en todo lo que había pasado. Pero preferí llegar lo antes posible: entre más rápido llegara, más tiempo tendría para analizar la situación, para intentar convencer a Samuel que me contara lo que había pasado.
Pero cuando llegué, me encontré directamente con Santiago. El hombre