166. A la boca del lobo.
166 A la boca del lobo.
— Claro que no — dijo mi hermano mientras apretaba con muchísima fuerza el volante y aceleraba a toda velocidad tratando de escapar de la ciudad — . Ya había lanzado una alerta a sus hombres para que escaparan de la casa de seguridad, intentando distraer a los hombres de mi abuelo, que muy seguramente venían en camino. Demasiado riesgoso.
— Si llegan a encontrarnos allá…
— No lo harán — dijo Samuel con seguridad — . ¿Crees que su abuelo pensará que ustedes van a ir