159. Ecos del Control.
Ya había pasado mucho tiempo — o eso fue lo que pensé — , demasiado tiempo sin saber nada de Santiago, y eso me tenía los nervios de punta.
— Los hombres dicen que está bien — me dijo Arturo esa mañana.
Pero a mí había algo que me generaba todavía una incomodidad en el estómago. La visión que yo la había tenido sobre su futuro era clara: mi abuelo terminaba por secuestrarlo, y me llenaba de ansiedad pensar que tal vez tenía razón, porque tal vez ya hubiera pasado. En este momento estuviera s