Cap. 58: Un dibujo de los cinco.
April miraba por la ventana, cada vez más tensa a medida que el paisaje se volvía demasiado familiar. El giro entre los árboles, el sonido del viento filtrándose entre las ramas, el sendero de piedra que cruzaron tantas veces sin testigos, con el corazón desbordado de silencios compartidos. La brisa le trajo un perfume conocido. A madera, a lavanda, a todo lo que creyó haber enterrado.
—Detén el auto. Basta, Logan. ¿Qué estás haciendo?
—Tranquila —murmuró él, sin desviar la vista del camino—. S