Cap. 251: Una esposa fugitiva. Un abogado prohibido.
Cap. 61: El juicio.
Aria salió de la habitación de Nina en puntillas, cerrando con cuidado la puerta tras de sí. La niña había caído rendida, aferrada a su peluche favorito, con una expresión de paz que enternecía. Aria suspiró, aliviada. Llevaba días sin verla dormir así de tranquila.
—Cayó rendida —anunció con una sonrisa suave mientras se acomodaba el cabello detrás de la oreja.
Axel la observaba desde el otro extremo del salón, con una copa de vino en la mano y esa mirada que comenzaba a desarmarla. Dejó la copa sobre la mesa y se acercó lentamente.
—Me alegra verlas felices a ambas —murmuró, rozándole el mentón con los dedos.
Ella iba a responder, pero él la tomó de la cintura con firmeza y la atrajo hacia sí.
—Pero ahora —susurró junto a sus labios—, la noche es nuestra… y yo prometí que clamarías por más.
No le dio tiempo a responder. Su boca se apoderó de la de ella con una intensidad brutal, incendiaria. No fue un beso suave ni contenido. Fue una colisión ardiente de bocas h