Cap. 143: ¿Crees que puedes escapar de mí?
El pasillo del hospital oncológico olía a desinfectante y esperanza en partes iguales. Marie caminaba con pasos lentos, las manos entrelazadas al frente, como si intentara sostener el peso invisible de su vergüenza. Sentía que todos la miraban, aunque sabía que no era así. Aun así, el pudor le arañaba el pecho.
Cuando llegó a la puerta de la habitación de su madre, se detuvo un segundo. Respiró hondo. Luego, golpeó suavemente con los nudillos.
—¿Mamá?
Emma giró desde su cama, luciendo más pálid