Cap. 111: Papá… ¿dónde está mamá?
La mañana filtraba una luz pálida a través de las persianas del hospital. Nada parecía realmente iluminado. Todo seguía en penumbra. En suspenso.
Axel llegó con dos cafés en la mano. Le extendió uno a Logan, que seguía de pie frente a la ventana del pasillo, con los ojos fijos en el cielo opaco, como si buscara respuestas en las nubes inmóviles.
—Tienes que ir a casa, Logan —dijo Axel, con voz baja.
Logan lo miró, apenas.
—No puedo dejarla sola.
—No va a estar sola. Me quedo yo. Pero los niños…