Mundo ficciónIniciar sesiónTodos se quedan en silencio y él se limita a acercar un plato a mí. Era evidente cuál era su petición, pero, yo me niego a complacerlo y me cruzo de brazos.
— Come — ordena Helmut con frialdad. — No tengo hambre — digo y él suspira profundo — Debe ser terrible casarte con una niña, ¿no es así? — Si crees que voy a darte la comida en la boca, suplicando que comas,






