Mundo de ficçãoIniciar sessãoNarrador omnipresente
Helmut, quien había entrado a la habitación de Aitana al haber escuchado como vomitaba, se sorprendió y preocupó cuando la vio desplomarse. La última esperanza, para él ser un hombre lobo sin maldición, se desvanecía ante la posibilidad de que Aitana muriera. — ¡Traigan un médico ahora! — grita Helmut, tomando a Aitana en sus brazos. La mujer de contextura corporal






