Emma salió de la mansión con una sonrisa apenas contenida, esa clase de expresión que sólo aparece cuando el mundo parece acomodarse justo como uno quiere.
Cerró la puerta del auto con un golpe seco, se sentó, ajustó el retrovisor y, antes de arrancar, revisó su maquillaje en el vidrio. Perfecto. Siempre perfecta.
Encendió el motor y la camioneta rugió, avanzando por el camino rodeado de árboles. El sol apenas comenzaba a tocar las montañas, pero ella ya estaba despierta, activa, lista para mo