Ariana se giró con un movimiento elegante, pero cargado de desdén. El sonido de sus tacones sobre el piso fue el único eco en la habitación por unos segundos.
Emma, sin embargo, no soportó la idea de que simplemente se marchara después de dejarla en ridículo. Con los ojos brillando de ira, avanzó y la tomó bruscamente del brazo.
—Será mejor que te largues antes de que te haga arrepentirte de haber vuelto —escupió Emma, apretando los dedos sobre su piel.
Ariana giró el rostro lentamente hacia e