Dos semanas habían pasado desde la noticia del embarazo de Ariana, dos semanas desde que el mundo de Leonardo se había iluminado y oscurecido a la vez, porque mientras su vida se llenaba de un nuevo propósito, también sentía el peso constante de amenazas invisibles a su alrededor. La campaña presidencial cada vez se hacía más fuerte.
La mañana era cálida, pero la residencia presidencial estaba cargada de una serenidad falsa.
Leonardo caminó por el pasillo mientras ajustaba el puño de su camisa