Al día siguiente
Niall no pudo dormir, el recuerdo de sus dulces labios, la tristeza que amagaba en su corazón le impidieron tener calma.
Se levantó temprano, decidió caminar hasta el río de GreenBlue que cruzaba con la mansión.
Observó los pecesillos, él se sentía como uno de ellos, peor Cory era su agua, ahora se sentía morir.
«Claro que nadie muere de amor, pero una parte del alma, si muerte, lo sé bien», pensó
—Niall.
Esa voz lo hizo estremecer, se giró perplejo, Cory estaba ante él.