Cordelia Ronsard tenía las manos temblorosas y la mirada en esa carta, sus manos arrugaron la carta.
Las lágrimas se aferraban a las cuencas de sus ojos, su gesto pasó de la desolación terrible, a una gran rabia.
Lanzó un grito de frustración que asustó a los hombres frente a ella.
—¡Hija…! —exclamó Orson
Niall le arrebató la carta, leyó tan rápido como pudo, se quedó perplejo, miró a Cory y también a Lugh.
—¡Bryce no vendrá, me dejó! ¡Me dejó plantada! ¡Escapó con Marbella! Huyeron juntos.