Tyron reía como un loco, Denzel le miraba furioso, incrédulo.
—Dime, ¿la has matado?
—¡Nunca lo sabrás! Ese es tu castigo.
—¿No has pensado en tu hijo? Èl estará solo por tu odio.
Tyron hizo un gesto de dolor.
—He pensado en èl, solo en èl, lo único que me duele es que estoy aquí, puedes atribuirte mi infierno, ahora vete.
El hombre se levantó, se fue de ahí.
Denzel hundió la mirada, estaba destrozado.
Cuando Denzel salió de ahí, llegó a esa casa, era la casa que compró para vivir con Ma