Clyde bajó del auto, su mirada era oscurecida, llena de rabia.
Julián bajó del auto, miró al hombre.
—¡Oye! No puedes perseguirme, llamaré a la policía.
Clyde le apuntó con la pistola, cortó cartucho.
Julián abrió ojos enormes, no lo esperaba, alzó las manos, como si quisiera tener una fuerza invisible que detuviera a su contrincante.
—¡No dispares! Por favor, no dispares.
Denzel se acercó al hombre, le dio un fuerte golpe en el estómago que lo dejó sin aire. Luego volvió a golpearlo.
Cly