La ambulancia llegó al hospital, bajaron a Marbella, Lugh sentía el corazón en las manos, tembloroso, corrió tras la camilla que empujaban los paramédicos, nunca vio a Marbella tan vulnerable.
Intentó ir tras ellos, pero como siempre pasa en estos casos, fue detenido, le dijeron que debía esperar, el doctor iba a revisarla.
él hundió la mirada, sintió que lloraba, no podría perder a Marbella, podría perderse a él mismo, pero ella era su todo, era su mundo, una vez la perdió por error, pero no