Clyde corrió por el pasillo del colegio, escuchó que sonó el timbre al receso, y llegó con su hermanita.
—¡Noli! ¡Noli! —exclamó Clyde
—¡Clyde!
—Ya encontré a tu papito —dijo el niño emocionado.
Los ojos de la pequeña se abrieron enormes.
—¿De veritas, hermanito? ¿Dónde está mi papito?
—Es el señor Lugh, ¡el mismo papito que Celestia!
Magnolia se quedó boquiabierta, no podía creerlo, se quedó pensativa por un segundo, tratando de que su pensamiento infantil pudiese entenderlo.
—¿Sí?
—¡S